miércoles, junio 29, 2022
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EEUU ensancha la válvula de escape para Cuba

Con la regularización de vuelos comerciales podría haber 110 viajes diarios a la isla

La normalización de los vuelos comerciales desde EEUU a Cuba, materializada este miércoles 31 de agosto, constituye un paso de avance en las relaciones bilaterales pero, no necesariamente, representa lo bueno de los dos mundos.

Todo puede comenzar con vuelos a precios promocionales pero al final se impondrá la realidad capitalista con la cual el socialismo de la isla está coqueteando.

Como puntualizó en diciembre pasado a Diario Las Américas un diplomático de Estados Unidos en La Habana, se trata, ante todo, de la ‘regularización de una situación anómala. “Tenemos vuelos regulares al Caribe, incluso Venezuela, un país no muy democrático que digamos. Vamos a China o a Arabia Saudí. ¿Por qué no volar a Cuba? Son nuestro vecinos, después de todo, por Dios”, dijo entonces el funcionario que pidió el anonimato, momentos después que su país firmó un acuerdo con las autoridades de aeronáutica civil de la isla.

El acuerdo es claro y chocante para algunos: 110 vuelos diarios. No hay ningún país de Latinoamérica, excepto México, que tiene 10 vuelos cada hora, que pueda exhibir ese récord. Ni siquiera Puerto Rico, que se define como ‘estado libre asociado’ de EEUU.

El acuerdo tiene un acápite interesante, y que suena como una concesión al ambiente de Guerra Fría. Los vuelos ‘charter’, o sea, alquilados por agencias independientes, seguirán autorizados a operar lo cual significa que La Habana no prescinde de una de sus mayores fuentes de ingresos. Los vuelos ‘charter’ fueron una concesión cubana, tras la apertura a las visitas de cubanos exiliados, aprobadas a inicio de los años 80 del siglo pasado y que el Gobierno de Estados Unidos aceptó también, por conveniencia.

Para Cuba, esos vuelos eran y son una válvula de escape. Y una profunda y penetrante industria. De hecho, una de sus mayores recaudaciones de moneda dura.

Pero también aparece como un negocio demasiado millonario para dejarlo pasar bajo la mesa. Al mismo tiempo, aceptar los vuelos ‘charter’, le da una excusa a La Habana a decidir no aprovecharse de esas rutas, como tendría derecho por los acuerdo bilaterales, porque siempre va a existir el miedo de que los aparatos aéreos sean judicialmente incautados por las reclamaciones de quienes han sido víctimas de los actos de expropiación del régimen.

Este es un tema que será resuelto en los tribunales de Estados Unidos. Pero en lo que concierne a los vuelos no hay marcha atrás.

El dique se ha roto. Esta vez, no habrá un ‘Peter’ holandés dispuesto a tapar el hueco de la avalancha con su dedo que responde, claro está, a una necesidad de apertura democrática.

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