sábado, julio 2, 2022
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Tras el clamor popular, republicanos retroceden y reponen el Comité de Ética

«Con todo lo que el Congreso tiene que hacer, ¿realmente debían debilitar el comité independiente de vigilancia ética por muy malo que fuera? Es incomprensible que sea su primera decisión y prioridad. Concéntrense en la reforma tributaria, en el sistema de salud y tantos otros temas de mucha más importancia», reclamó Donald Trump en la mañana del martes en su cuenta Twitter

Por RUI FERREIRA

Menos de 12 horas después que dieron un golpe de gracia al único comité independiente que supervisaba casos de corrupción en la Cámara de Representantes, los republicanos hicieron marcha atrás y reabrieron la Oficina Independiente de Ética Congresional.

El retroceso se debe al inmenso clamor popular y político de protesta que estalló este martes contra la disolución de la oficina y que abarcó incluso al presidente electo.

“Con todo lo que el Congreso tiene que hacer, ¿realmente debían debilitar el comité independiente de vigilancia ética por muy malo que fuera? Es incomprensible que sea su primera decisión y prioridad. Concéntrense en la reforma tributaria, en el sistema de salud y tantos otros temas de mucha más importancia”, reclamó Donald Trump en la mañana del martes en su cuenta Twitter.

Si los republicanos pensaban comenzar las sesiones del nuevo congreso este martes en armonía absoluta y dando muestras de un poder absoluto, se equivocaron al dejar a la cúpula del congreso fuera de la jugada.

El lunes por la noche, sin previo aviso y a puertas cerradas, aprovecharon su mayoría en la Cámara de Representantes y decidieron acabar con el comité de ética independiente que investigaba los casos de corrupción en el seno de la cámara baja. Ni el presidente de la Cámara, Paul Ryan, y el líder de la mayoría, Kevin McCarthy, fueron consultados al respeto, aunque posteriormente el primero dio su apoyo.

Pero McCarthy no resistió la presión y el martes por la mañana presentó una moción que restauró la oficina disuelta la noche anterior y que terminó siendo aceptada por la mayoría de los congresistas, aparentemente sin el conocimiento de Ryan.

Minutos antes, posiblemente despistado sobre lo que realmente sucedía a su alrededor atareado con la inauguración del nuevo congreso, el presidente de la Cámara de Representantes emitió un comunicado justificando el fin de la oficina independiente de ética.

“Tras ocho años de operaciones, muchos congresistas creen que la Oficina de Ética Congresional necesita una reforma para asegurar el proceso correcto y llevar a cabo su misión. Quiero dejar claro que esta Cámara de Representantes exige a sus miembros el mayor nivel ética”, dijo Ryan.

La disolución pretendía acabar con la independencia de la Oficina de Ética Congresional, una entidad creada el año 2008 para investigar los casos corrupción en el seno de los congresistas enviando a cinco de ellos a prisión, y cuyas funciones iban a ser integradas dentro de la Comisión de Ética de la Cámara de Representantes, la cual depende directamente de los mismos congresistas federales, bajo el nombre de Oficina de Revisión de Quejas.

En términos prácticos, lo que los republicanos querían era un filtro en la Cámara de Representantes, la cual decidiría que congresista seria llevado a los tribunales antes de poner el caso a consideración de los órganos policiales. O sea, los congresistas supuestamente corruptos tendría así la posibilidad de explicarse ante sus pares.

A partir de ahora, “toda violación de la ley criminal debe ser referida al Comité de Ética para un posible envío del caso a las autoridades judiciales, únicamente tras el voto positivo de los miembros del Congreso”, aclaró en la noche del lunes la oficina del congresista republicano por Virginia, Bob Goodlatte, presidente del Comité Judicial e ideólogo del fin de la Oficina independiente de Ética, cuya disolución fue aprobada por 119 votos a favor y 74 en contra. Este martes, derrotado, Goodlatte, se ha confinado a un silencio prudente.

La disolución había sido incluido en un paquete que abarca también sanciones contra aquellos congresistas que interrumpan las sesiones de la cámara con manifestaciones en el pleno, como sentarse en el piso en señal de protesta, igual a la que protagonizaron varios congresistas demócratas el verano pasado durante las discusiones sobre las leyes que autorizan el uso y porte de armas. No está claro si las sanciones de mantienen.

Anoche, tan pronto se supo de que los que los republicanos disolvieron la oficina a espaldas del pleno de la Cámara Baja, los demócratas y activistas de grupos que observan la política gubernamental ,estallaron en un conato de revuelta.

“Los republicanos dicen que quieren ‘secar el pantano’. Pero la noche anterior al juramento del nuevo congreso, los republicanos en la Cámara de Representantes han acabado con el único comité independiente de supervisión ética que pudiera vigilar sus acciones. No hay duda, la ética es la primera baja del nuevo congreso republicano”, comentó la líder de la minoría demócrata, Nancy Pelosi.

Para Chris Carson, presidente de la Liga de Mujeres Votantes, el congresista Ryan debía “tener vergüenza de si mismo y todo el liderazgo que lo acompaña”.

“Todos sabemos que el llamado Comité de Ética de la Cámara de Representantes no sirve para nada, más allá de blanquear o barrer la corrupción para bajo la alfombra. Es por eso que la Oficina independiente de Ética Congresional era tan importante. Una oficina que ha hecho todo para acabar con la corrupción. Esa es la verdadera razón porque el (congresista) Ryan le ha dado luz verde. Ryan está dando luz verde a la corrupción en el congreso”, agregó Carson, enfatizando que el líder del Congreso “ha mostrado que no ejerce ningún liderazgo”.

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