viernes, diciembre 9, 2022
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Las encuestas, mayores protagonistas en la campaña electoral de EEUU

Los encuestadores pueden influir en los sondeos, al hacer diversas interpretaciones de los resultados, pero el mayor temor es que los consultados les mientan

dpa

Tras una maratónica campaña electoral, los estadounidenses irán la semana que viene a las urnas para elegir a un nuevo presidente y gran parte del mundo cuenta los días. Cuanto más cerca de la fecha, más importancia cobran las encuestadoras con sus sondeos. Y generan incertidumbre, porque en muchos casos presentan resultados divergentes.

¿Qué tan confiables son las encuestadoras en Estados Unidos?

La respuesta más certera vendrá después de las elecciones. De todas formas, se puede revisar cómo les fue a las encuestadoras más reconocidas en los comicios anteriores. En 2012, cuando el presidente Barack Obama fue reelecto, los sondeos revelaban cierto escepticismo ante una nueva victoria electoral. El día antes de los comicios, las encuestas lo ubicaban 0.7 puntos porcentuales por delante. Finalmente ganó por 3.9 puntos a Mitt Romney. Las que estuvieron más cerca fueron las encuestas de ABC/Washington Post y del Pew Research, que le dieron al mandatario una ventaja de tres puntos.

¿Se utiliza la demoscopia para hacer política?

Sí, en Internet hay decenas de encuestas que no cumplen ningún criterio científico y tienen el único objetivo de dejar bien parado a alguno de los candidatos. Después de los debates televisivos circularon numerosos sondeos de última hora en los que un 90 por ciento de los consultados daba como ganador a Donald Trump. Los estudios más serios ubicaban a Hilary Clinton por delante. El blog FiveThirtyEight de The New York Times elaboró una ranking de las encuestadoras en el que incluye si en el pasado dieron un pronóstico demasiado errado para un lado u otro.

¿Cuáles son las mejores encuestadoras?

De acuerdo con el ranking, entre las mejores encuestas están la de la Universidad de Monmouth y la que realizan en conjunto ABC y The Washington POst, con una leve tendencia a favor de los demócratas. La de CBS/The New York Times también tiene una buena ubicación y es levemente favorable a los demócratas. Gallup, Rasmussen o el Emerson College suelen en cambio inclinarse más por los republicanos, pero también son serias. Eso también ocurre con Los Angeles Times, que en las últimas semanas le dio a Trump mejores resultados que los de otros sondeos.

¿Por qué algunas encuestas tienen resultados tan distintos de otras?

Los institutos demoscópicos trabajan con métodos diferentes. Eligen la muestra de consultados con distintos criterios y les dan una importancia diferente al lugar de residencia, la edad, sexo, educación o ingresos. Esto lleva a que se llegue a resultados distintos. De todas formas, suelen guiarse mutuamente y buscan de esta manera evitar las divergencias. Lo que suele ocurrir es que las diferencias son menores cuanto más cerca está el día de la elección. En 2012 tuvieron como máximo cuatro puntos de diferencia un día antes de la votación. Actualmente hay 13 puntos de distancia, mientras que para la misma época hace cuatro años eran ocho puntos.

¿Qué pueden falsear las encuestas?

Los encuestadores pueden influir en los sondeos, al hacer diversas interpretaciones de los resultados, pero el mayor temor es que los consultados les mientan. En Reino Unido, el llamado «Shy Tory Factor», el efecto de que los electores del Partido Conservador no quisieran da a conocer su intención de voto, provocó en 2015 que las encuestadoras hicieran el ridículo. Algo similar ocurrió con el voto por el «Brexit». En Estados Unidos se conoce como el efecto «Bradley», por lo ocurrido en 1982, cuando los residentes de Los Angeles no quisieron revelar que no votarían al afroamericano Tom Bradley como alcalde. Los expertos creen que Trump podría generar efectos similares, tanto para un lado como para el otro.

¿Hay otros métodos de predicción que no sean las encuestas?

Sí, la agencia de calificación Moody’s basa su modelo en circunstancias políticas y económicas, como el crecimiento, los precios del combustible o el nivel de aprobación de un presidente. Según Moody’s, desde Ronald Reagan este modelo les permitió llegar a un pronóstico acertado. Actualmente prevé una clara victoria de Clinton. En tanto, el profesor Helmut Norpoth de Nueva York elabora otro modelo que da como ganador a Trump. Se basa por un lado en los resultados en las primarias y por otro en el hecho de que es difícil que un partido permanezca más de ocho años en el poder en la Casa Blanca.

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