lunes, febrero 26, 2024
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Venezuela-Guyana: A Maduro le sobra petróleo, lo que le falta es vergüenza

Venezuela-Guyana: A Maduro le sobra petróleo, lo que le falta es vergüenza

Guyana quedó con reservas estimadas de 11.000 millones de barriles de crudo frente a las 300.000 de Venezuela, las mayores del mundo

El descubrimiento de vastos yacimientos de petróleo fue supuestamente el detonante que reavivó la vieja disputa territorial entre Venezuela y Guyana, con la concesión de licencias a la estadounidense ExxonMobil para explotar crudo en aguas reclamadas por ambos países.

Sin embargo, el problema central no es únicamente petrolero, sino por la posición geopolítica de Estados Unidos en Guyana y la incapacidad del actual régimen para explotar e impulsar la producción petrolera en medio del catastrófico deterioro de la economía venezolana.

En 2021, la producción de petróleo de Venezuela fue de 650,000 barriles diarios, el 70% menos que en 2017, desde más de tres millones que procesaba en menos de 12 años.

Se pronostica que para finales de 2027, Guyana procese más crudo que Venezuela: 1,2 millones de barriles diarios.

El petróleo en la zona en disputa

El Esequibo, territorio de 160.000 km2, es administrado por Guyana, pero Venezuela lo reclama al defender los límites de su época como colonia de España. La pugna se reavivó cuando en 2015 el gigante energético estadounidense ExxonMobil descubrió enormes reservas de crudo en la zona.

Guyana, con 800.000 habitantes, quedó con reservas estimadas de 11.000 millones de barriles de crudo, las más altas per cápita del mundo.

Exxon ha desarrollado 63 proyectos de perforación en el bloque «Stabroek», que han llevado a Guyana a elevar la producción a 600.000 barriles diarios (bd), cifra que en el 2027 debe situarse en los 1,2 millones bd.

El gobierno del dictador Nicolás Maduro ha denunciado que esta operación petrolera se realiza en aguas por delimitar y tacha al mandatario guyanés Irfaan Ali de «esclavo» de ExxonMobil.

Maduro, bajo una presión social casi insostenible por los triplicados niveles de extrema pobreza en el país, intenta ahora desviar la atención sobre un conflicto internacional, al mismo estilo de Fidel Castro cuando la válvula de explosión social se encuentra a punto de un estallido.

El problema no es Guyana ni el petróleo de Guyana, el grave problema es el actual gobierno socialista en Venezuela que ha destruido prácticamente toda la infraestructura de producción petrolera venezolana con mucha similitud a lo que causó el castrismo en Cuba en la industria azucarera.

Y subsiste junto a una leve mejoría gracias a la ventana que le abrió la administración de Joe Biden, la cual autorizó a Chevron a operar en Venezuela a finales de noviembre de 2022. En octubre de este año, Biden decide -además- ofrecer mayores concesiones y levantarle algunas sanciones sobre el petróleo, el gas y el oro venezolanos.

La nación con las mayores reservas del mejor crudo del mundo por su composición natural no puede elevar su producción petrolera por falta de inversión, corrupción, pésima administración y décadas de deficientes mantenimientos, el gran fracaso que comenzó con la era de Hugo Chávez.

El conflicto con Guyana es para hacer ver a Maduro como un defensor de los intereses venezolanos, cuando entre él y Chávez lo han destruido todo, y en especial el poder económico del país sudamericano prácticamente en ruinas y con una hiperinflación en el 2022 del 306%.

Venezuela tiene las mayores reservas probadas de crudo, 300.000 millones de barriles, pero actualmente su industria petrolera enfrenta profundos problemas tras años de mala administración, corrupción, un sistema socialista de gobierno y sanciones económicas.

Su producción, en poco más de una década, cayó de más de 3 millones de barriles diarios a 750.000 barriles diarios.

¿Existen riesgos de una escalada?

Después de un referendo consultivo, el 3 de diciembre, que aprobó la creación de una provincia venezolana en el Esequibo, Maduro ordenó a la estatal petrolera PDVSA crear filiales para dar permisos de explotación de petróleo, gas y minerales en la zona en reclamación.

El gobernante dio, además, un plazo de tres meses a empresas que trabajan con Guyana para que se retiren del área y negocien con Venezuela.

Maduro sabe perfectamente que una escalada militar en Guyana es el final de su desgobierno, porque atentaría directamente a intereses geopolíticos de Estados Unidos en la región; algo que el gobernante no piensa hacer ni en broma.

En primer lugar, el dictador venezolano no cuenta con recursos financieros para abrir un conflicto bélico. Es que sin el apoyo de Rusia, China e Irán no pudiera producir ni vender petróleo en estos momentos. La economía venezolana está totalmente devastada y se necesitarían billones de dólares para levantarla a largo plazo, sin entrar en detalles del desgaste moral entre los venezolanos por décadas de control gubernamental y dependencia que ha conducido a la pobreza a más del 80% de la población.

El actual debate sobre el Esequibo es un nuevo show de Maduro para desviar la atención de los actuales graves problemas sin solución de los venezolanos y crear un minifrente de respaldo popular, donde ni la gran parte de los chavistas lo quieren en el poder.

Ali consideró los anuncios como una «amenaza directa» a la seguridad de Guyana, al tiempo que una orden de concesión de licencias por parte de Venezuela resulta absolutamente difícil de ejecutar.

«Es retórico», opina el abogado especializado en litigios internacionales Ramón Escovar León.

«En el papel se puede conceder la licencia, pero la ejecución no está garantizada», asegura a su vez De Alba, quien considera que Maduro, en el fondo, busca forzar una negociación con Guyana y con Estados Unidos. En este caso las probabilidades son casi nulas, afirman analistas políticos.

«Cualquier intento de exploración de petróleo por parte de sus compañías petroleras estatales o empresas en nuestro territorio será visto como una incursión en Guyana», advirtió el vicepresidente guyanés, Bharrat Jagdeo.

«Ignoren a Maduro», dijo Jagdeo. «No deben tener en cuenta a Maduro ni su ultimátum (…) Las empresas operan legalmente».

Guyana cuenta con el respaldo de Washington y se siente protegido, mientras que las amenazas de Maduro se quedan en el simple verbo obsoleto intimidatorio.

Acerca de factores de la situación política en Venezuela, un grupo de senadores estadounidenses (Bill Cassidy, Ben Cardin, Marco Rubio y Dick Durbin) emitieron una declaración conjunta reciente que condena al régimen autoritario de Nicolás Maduro por arrestar al presidente de la asociación civil Súmate, Roberto Abdul, así como las órdenes de arresto emitidas en contra de varios dirigentes opositores e integrantes del equipo de María Corina Machado.

Los senadores remarcaron que el régimen de Maduro está «lejos de dar pasos hacia el retorno de la democracia» y por el contrario «se mueve cada vez más hacia una dictadura aún más brutal».

Intereses de EEUU y China

Aunque la comunidad internacional está preocupada por el recrudecimiento de las tensiones, los expertos no ven probable que la situación escale a un conflicto armado.

Estados Unidos se centra en su abastecimiento de petróleo a medio y largo plazo, y tiene todo el interés en que esta zona, que está muy cerca y contiene los mayores yacimientos del mundo, se mantenga estable.

Escovar León cree que los costos de la escalada son altos para Venezuela por los intereses de aliados de Guyana como Estados Unidos en las concesiones otorgadas por Georgetown. Estos abogan, como sostiene el gobierno guyanés, por resolver en diferendo en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), cuya jurisdicción en el caso no reconoce Caracas.

Por otra parte, China tiene una participación del 30% en las concesiones entregadas por Guyana. Maduro no iría jamás contra eso y menos con Washington como eje en el conflicto y que ya envió un mensaje: el anuncio de ejercicios militares del Comando Sur estadounidense en Guyana, vistos como una «provocación» por parte del régimen socialista de Maduro.

FUENTE: Con información de AFP y otras fuentes.

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