sábado, abril 25, 2026
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No es sólo Irán, EEUU construye un Nuevo Orden Mundial

El presidente Donald J. Trump busca un acuerdo definitivo, mientras el fragmentado y casi aniquilado régimen de Teherán no tiene otra opción que no sea pactar

El presidente de Estados Unidos Donald J. Trump busca un [acuerdo final] firmado por los dirigentes políticos del régimen iraní, en contraposición al poder militar radical islámico. Esas intenciones lo movieron a declarar una extensión del alto al fuego, horas antes de que se cumpliera el plazo de la primera tregua.

La medida, explicó la Casa Blanca, responde a una solicitud de Pakistán como mediador para un pacto, y subrayó la necesidad de permitir al «fracturado» y casi aniquilado régimen iraní que elabore una propuesta, al tiempo que continúa el bloqueo naval de los puertos iraníes.

«He ordenado a nuestras Fuerzas Armadas que mantengan el bloqueo y, en todos los demás aspectos, permanezcan preparadas y operativas, y, en consecuencia, prorrogaré el alto el fuego hasta que se presente su propuesta y concluyan las negociaciones, sea cual sea el resultado», anunció el mandatario estadounidense en su red Truth Social.

En la misma plataforma, Trump aseguró que la decisión la tomó «a partir del hecho de que el régimen iraní se encuentra seriamente fracturado, algo que no sorprende». Sin embargo, el mandatario estadounidense insiste en un acuerdo.

Además de los objetivos de EEUU en ese país, el Medio Oriente y respecto a China, tiene que existir alguna causa de enorme peso detrás de ese posible pacto que no ha salido a la luz pública, para hallarle más sentido a «confiar» en un convenio con quienes nunca han cumplido ningún acuerdo y mienten de forma constante desde 1979, cuando tomaron por la fuerza el poder mediante la llamada «Revolución Islámica».

Steve Witkoff y Jared Kushner representan a EEUU en una segunda ronda de conversaciones con el régimen de Teherán desde este fin de semana en la capital de Pakistán, Islamabad. Las fuertes divisiones internas entre el poder político y militar de los islamistas frenan la concreción y el posterior cumplimiento de un acuerdo.

Senador pide reanudar ofensiva militar

En eso coincide el senador republicano por Mississippi, Roger Wicker, que preside el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes en la capital estadounidense.

Wicher pidió a Trump que reanude los ataques ofensivos contra Irán y que frene las negociaciones con Teherán porque asegura que no se puede confiar en sus autoridades.

«Se acabó el tiempo de las negociaciones con el régimen iraní», escribió Wicker en su cuenta oficial de X y argumentó que considera que el régimen de los ayatolás no cumplirá con promesas ni acuerdos. Jamás lo ha hecho, menos ahora que quieren venganza contra EEUU.

Wicker se dirigió a Trump y sugirió: «nuestro Comandante en Jefe debe ordenar a sus experimentados líderes militares que acaben de destruir las capacidades militares convencionales de Irán y eliminen cualquier vestigio de su programa nuclear».

Bloqueo y acuerdo

La presión de EEUU para sancionar a buques petroleros y de ayuda al régimen ayatolá se mantiene en máxima alerta.

Cuatro buques petroleros iraníes han sido forzados a regresar a puerto luego de intentar burlar el bloqueo naval de EEUU y ser detectados con las correspondientes advertencias para no ser destruidos. Trump ordenó a la Armada estadounidense destruir cualquier buque que no respete el cerco marítimo.

El portaaviones USS George H. W. Bush se convirtió en el tercero en ser desplegado en la región junto a su respectivo equipo de defensa. Las tropas ya superan los 60.000 soldados y todo parece listo para en cualquier momento tomar la isla de Jark, como han apuntado expertos militares, y donde se procesa el 90% del petróleo iraní. No se descarta ninguna otra acción de gran magnitud ante el movimiento militar estadounidense en la zona durante los últimos días de tregua.

Un buque de bandera iraní que navegaba por el Golfo de Omán con un cargamento procedente de China fue interceptado por las fuerzas navales de Washington, luego de ignorar las advertencias. Varios disparos neutralizaron su cuarto de máquinas y las fuerzas especiales de la marina tomaron el control de la embarcación, que transportaba material de doble uso civil y militar, específicamente para la fabricación de misiles.

«Me sorprendió un poco», comentó el jefe de la Casa Blanca y señaló que él pensaba que tenía un «entendimiento» con el presidente chino, Xi Jinping.

Jinping le había asegurado que no habría envíos de armas chinas a Irán, aliado de Pekín desde hace décadas.

Otro buque nombrado M/T Majestic también fue abordado en el Océano Índico por el traslado de petróleo iraní, lo que confirma que las operaciones se han extendido fuera del Medio Oriente.

En otro de los capítulos demócratas anti-EEUU y anti-Trump, el senador Chris Murphy ha sido cuestionado con severidad por animar a tripulaciones de embarcaciones iraníes a enfrentarse a la marina estadounidense y burlar el bloqueo. Tras ser confrontado por Fox News, dijo que lo había dicho en broma.

Antes del cierre de esta edición, Trump respondió por mensaje de texto al diario New York Post que en los próximos días Washington y Teherán podrían llegar a un acuerdo. ¡Es posible!», escribió Trump al Post.

Un día antes, el Presidente reiteró que Estados Unidos se encuentra en una posición sólida ante las conversaciones y que Irán no tiene otra opción que negociar un acuerdo.

«Vamos a lograr un gran acuerdo. No tienen otra opción… Estamos en una posición de negociación muy fuerte», dijo a la cadena de televisión CNBC.

El portaaviones George H. W. Bush llega a la región del Medio Oriente y se convierte en el tercero en la zona de bloque naval a Irán. RONEN ZVULUN / AFP

Las dudas

A pesar de sus declaraciones junto a la cancelación del viaje a Pakistán del vicepresidente, JD Vance, para la segunda ronda de negociaciones; algunos analistas se muestran escépticos.

El mayor problema no es EEUU sino la fragmentación dentro del régimen de los ayatolás, dividido según informes de inteligencia en tres facciones fundamentales: la primera de acuerdo con un diálogo sensato y decidida a aceptar las principales exigencias de la Casa Blanca; la segunda propensa a platicar, pero sin concesiones a Washington; y la tercera, el mando de la denominada Guardia Revolucionaria Iraní que desea venganza a cualquier precio, guerra y sangre frente a la eliminación por parte de EEUU e Israel de casi todos los altos mandos militares y guías de la teocracia iraní.

En este escenario resulta difícil pronosticar un acuerdo efectivo y sobre todo que [se cumpla]. Jamás la cúpula clerical y terrorista islámica de Teherán ha cumplido un convenio con nadie, ni siquiera con la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA). Tampoco la tregua de dos semanas.

La Casa Blanca acusó a Irán de violar repetidamente el alto al fuego acordado con EEUU.

«¡Irán ha violado el alto el fuego en numerosas ocasiones!», escribió el líder republicano en su red Truth Social.

Entre las exigencias de EEUU se encuentran la de recuperar el uranio enriquecido, si es que realmente existe tras los bombardeos a tres instalaciones nucleares subterráneas en junio de 2025; poner en pausa general por 20 años o clausurar el programa nuclear iraní, erradicar el plan de misiles balísticos de mediano y largo alcance; cambios radicales dentro del régimen entre ellos eliminar la constante represión y control sobre la sociedad iraní; la garantía del libre tránsito internacional por el Estrecho de Ormuz y activar mecanismos de verificación del acuerdo.

Sin opciones

Hasta ahora, la cúpula de poder político que acepta estos requisitos no ha logrado un consenso con el resto de las facciones, a pesar de que desde Washington se anuncian avances importantes.

Para que Irán tenga la garantía de no ser atacado otra vez, debe cumplir a cabalidad las anteriores premisas.

Trump anunció en fecha reciente que EEUU confiscará el uranio enriquecido que supuestamente posee Irán.

«Irán puede ponerse en una situación muy favorable si llega a un acuerdo», afirmó el jefe de la Casa Blanca.

Trump fue consultado sobre si llevaría a cabo sus amenazas previas de bombardear puentes y centrales eléctricas en Irán.

«No es mi elección, pero también lo haremos si es necesario», recalcó.

Lo que sí está bien claro en medio de la incertidumbre es que Trump aprovecha todas las aristas posibles en una negociación, sube la presión y la baja cuando se requiere, promueve alternativas y guarda para el final su última decisión como negociador por excelencia. Y aunque este no es un mundo empresarial, la tensión sobre el petróleo iraní (vital para ese país) es un arma contundente del líder conservador para mantener el diálogo.

La Casa Blanca mantiene el control con un bloqueo naval a los puertos iraníes y el cierre actual del Estrecho de Ormuz.

A pesar de que la crisis en la vía marítima hizo disparar los precios del petróleo por encima de los 100 dólares, las últimas jugadas y declaraciones a diario desde la Oficina Oval los ha mantenido en las últimas dos semanas por debajo de esa barrera.

Los mercados

El miércoles 22 de abril, el precio del barril de Brent del mar del Norte para junio, referencia mundial, subió un 3,48% y cerró en 101,91 dólares. Es la primera vez en más de dos semanas que cierra por encima de los 100 dólares. El cierre hermético de EEUU en los puertos iraníes y en el Estrecho de Ormuz impacta directamente el suministro para Asia y Europa, por eso el viernes el precio también se elevó hasta los 105.33 dólares.

Sin embargo, el barril estadounidense de West Texas Intermediate (WTI), para entrega el mismo mes, ganó un 3,67% y culminó la jornada de mitad de semana en 92,96 dólares. El viernes 24 de abril descendió 1,51% y cerró en 94,40 dólares por barril.

La extensión del cese del fuego no borra la incertidumbre de los inversores, pero los mantiene a la expectativa y sin asumir cambios bruscos que se reflejen en otra escalada de precios y en el desequilibrio abrupto de los mercados bursátiles.

«Esta noticia (la tregua indefinida) calmó los temores inmediatos de una escalada», dijo David Morrison, de Trade Nation.

Como es visible, es otra de las estrategias del Presidente, mientras avanza en su plan general.

El control

Las desavenencias de Europa con las decisiones de Trump respecto a la ofensiva conjunta contra Teherán han provocado que Washington reaccione frente a este rechazo y “castigue” de cierta forma a los europeos, en especial a los miembros de la Alianza del Atlántico Norte (OTAN) con quienes ha tenido varios enfrentamientos verbales, después de la negativa de apoyar las operaciones militares de EEUU en el Medio Oriente.

Washington asume el control del Estrecho cuando estima pertinente, lo abre o lo mantiene cerrado, como ahora, cuando resulta conveniente para mayor presión a Irán. A EEUU tampoco le interesa el petróleo iraní, mucho menos ahora después de la devastación por la guerra. Las empresas estadounidenses tendrían que invertir probablemente más de un billón (trillion) durante años.

Norteamérica es, por mucha diferencia, el mayor productor y exportador de petróleo del mundo y Trump ha provocado un incremento sin precedentes en las ventas del crudo estadounidense. De tener algún faltante, cuenta ahora con Venezuela, «El Esequibo» (Guyana), México y Canadá. En esta posición, EEUU no posee ninguna preocupación con el petróleo.

Ahora es Irán el que no quiere cerrado el Estrecho de Ormuz. Se encuentra en asfixia y a punto del colapso económico con el bloqueo naval estadounidense. No puede exportar su principal rubro económico, ni importar insumos; y tampoco puede parar la producción de crudo porque sería la destrucción de su industria. La reactivación le costaría decenas de miles de millones de dólares. De forma paralela, se queda sin depósitos para los dos millones de barriles que extrae a diario. El régimen terrorista está literalmente contra las cuerdas y sin salida.

Irán no tiene cerrado el Estrecho de Ormuz como afirma Teherán y medios de prensa, expresa la Casa Blanca; es EEUU quien lo mantiene totalmente bloqueado en estos momentos para ahogar al régimen.

Colapso económico

Teherán, además de sus importaciones de suministros básicos también paralizadas, deja de ingresar por día más de 400 millones de dólares y se dirige al estrangulamiento económico, ya desde meses antes en una recesión. El rial iraní permanece en caída libre y en la peor cotización de su historia (cero dólar) junto a la escalada inflacionaria. El Fondo Monetario Internacional pronostica que la inflación rondará o superará el 70%, si termina pronto la guerra y el bloqueo. De extenderse ambos, el estimado podría rebasar el 90%

«El país (Irán) cuenta con reservas financieras limitadas y la magnitud de los daños es enorme. La recuperación tardará años, si llega pronto a un acuerdo. De lo contrario, la situación sería mucho peor”, afirmó Alex Vatanka, investigador principal del Instituto del Medio Oriente en Washington.

Se estima que el impacto económico supera ya los 290.000 millones de dólares.

Respecto a China, Arabia Saudita abrió su gran oleoducto este-oeste que bombea 7 millones de barriles de petróleo diario y gas destinados especialmente a Pekín, que ha sentido con fuerza el impacto del cierre de la vía marítima por donde cruza el 20% de los hidrocarburos para Asia y Europa.

Si no se posterga, Trump debe reunirse con el presidente chino Xi Jinping a mediados de mayo para la firma de un nuevo acuerdo comercial. Pekín llega debilitado económicamente a este encuentro y con serios problemas sociopolíticos internos.

La caja de sorpresas

Es decir, Trump hilvana sus piezas según conviene para su plan maestro en Medio Oriente y dentro del marco de un Nuevo Orden Mundial. El Presidente busca un documento iraní que otorgue legitimidad oficial a las premisas de EEUU, antes de salir del Medio Oriente, pero los intereses se agrupan en una extensa lista.

Además, varios países que han sido atacados por Teherán a pesar de ser aliados históricos se encuentran listos para una ofensiva multinacional contra su enemigo jurado y declarado.

Arabia Saudita, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Barein y Kuwait se han unido a la causa de Israel y de EEUU. No han atacado a Irán por petición de Trump que combina fuerza real con moderación y diplomacia, como prometió durante su campaña en sus primeros discursos al retomar la Presidencia.

Con sus disímiles estrategias, Washington se ha convertido en una caja estratégica de sorpresas a favor de Norteamérica y sus verdaderos aliados en este momento en que los ha necesitado. Israel se ha consolidado en su posición.

En el plano interno, ninguno de los 11 intentos por frenar el plan maestro del Presidente sobre el Nuevo Orden Mundial ha fructificado para los demócratas en el Congreso federal. Desde las acciones en Venezuela, la guerra abierta al narcotráfico en el Caribe hasta Irán, la izquierda ha intentado detener de forma incesante al jefe de la Oficina Oval. Sólo en el caso de Irán, han tratado en cinco ocasiones. [No han podido]. Mientras, el mandatario estadounidense sigue en su gran apuesta geopolítica, geoestratégica y transformadora.

Los próximos días vuelven a ser decisivos para observar cuál será el final de esta histórica ofensiva militar de EEUU e Israel, cuyos intereses de Washington van mucho más allá de lo que incluso expertos y analistas detectan. Trump no vino a jugar, como tampoco lo hizo en su primer término presidencial, pero ahora la gran diferencia es que ha previsto todos los obstáculos posibles y para cada uno tiene respuesta, salida y acción eficaz inmediata.

Por Leonardo Morales
FUENTE: Con información de AFP, EFE, Business Insider, The New York Times, The Epoch Times, Bloomberg News y otras fuentes.

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