Dirigida por Sara Miyares y versionada por Ulises García, la obra narra la historia de amor de la cucarachita Martina y el ratoncito Pérez
El Tower Theater de la ciudad de Miami dedica el mes de mayo al entretenimiento de los más pequeños de la casa con el estreno de la obra La cucarachita Martina y el ratón Pérez. La muestra es una adaptación de la comedia original escrita por el dramaturgo cubano Abelardo Estorino (Premio Nacional de Literatura, Cuba 1992 y Premio Nacional de Teatro, Cuba 2002).
Dirigida por Sara Miyares y versionada por Ulises García, narra la historia de la cucarachita Martina y el ratoncito Pérez, dos vecinos que se conocen desde hace un tiempo. Sin embargo, el ratón está enamorado de la cucarachita y no se atreve a expresarle sus sentimientos.
Entonces, el ratoncito Pérez un día decide disfrazarse de manera consecutiva de varios animales, cada uno de distinta nacionalidad, para acercarse a ella y pedirle matrimonio.
Tras un sinfín de intentos fallidos, Pérez se arma de valor y la conquista por sí mismo, logrando consagrar su amor con el matrimonio. Sin embargo, un día la cucarachita Martina sale de compras, y el ratoncito, quien quedó a cargo del cuidado de una sopa, cae dentro de la olla. ¿Logrará la cucarachita Martínez llegar a tiempo para que su amor no muera ahogado?
La obra
La obra se presentará los días 11, 12, 18 y 19 de mayo, en el Tower Theater.
El popular cuento es llevado a las tablas gracias a la compañía teatral Para Bajitos, fundada en 2018 y cuya misión es promover eventos para niños en Miami y sus alrededores, incluyendo obras de teatro bilingües, eventos familiares, clases de actuación, libros para niños, narración de cuentos, artes y manualidades.
El elenco lo componen Yani Martin (La cucarachita Martina), Steven Salgado (El Ratoncito Pérez) y Grettel Barreiro (La Vecina). Y el equipo técnico y de producción lo componen Pedro Balmaceda y Jorge Noa; Nobarte (escenografía), Zenen Calero (vestuario y máscaras), Román Fernández (diseño gráfico), con música original de Ernesto Lecuona.
Por Alexandra Sucre
