Miguel Díaz-Canel: poderoso y sin poder
Hábil, con buena vista, mejor olfato, y el carisma de un cocodrilo, no deja de ser un buen hombre que apareció en el mercado laboral partidista después de estar agazapado y ha sabido moldearse a sí mismo para agradarle a Raúl Castro Por JUAN JUAN ALMEIDA GARCÍA Por alguna razón que no
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