La Carta insta a los nicaragüenses a mantener los valores del pacifismo y hace un llamado a la conciencia ciudadana en torno a las circunstancias que vive el país y hace énfasis en la necesidad de conservar los valores en la familia.
La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), emitió una Carta Pastoral en la que exhorta a la ciudadanía a no dejar de luchar por la fe, a mantener la llama de lucha cívica y a romper con el círculo de violencia que afecta a Nicaragua.
La Carta hace referencia a la crisis sociopolítica que afecta a Nicaragua desde hace casi año y medio, que ha dejado un saldo superior a los 325 muertos y más de dos mil heridos en el contexto de las protestas antigubernamentales producto de la represión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La Carta insta a los nicaragüenses a mantener los valores del pacifismo. Nicaragua ha sufrido dos guerras, una contra la dictadura de somocista, y la segunda contra la primera dictadura sandinista, a finales de la década de los 70 y de los 80, respectivamente. Ambos conflictos bélicos dejaron un saldo aproximado de cien mil muertos.
«El fuego no se apaga con fuego”. No esperemos que este paso lo den los enemigos del bien, somos nosotros, en primer lugar, quienes hemos de asumirlo, porque el perdón trae consigo esa paz que estamos llamados a cultivar. Siqueremos la paz social busquemos primero la paz en nuestros corazones. Hay que romper con el círculo de la violencia. Son muchos los pueblos que han triunfado con la revolución pacífica, con la fuerza de los valores, de la fe, de la esperanza y de la caridad, en una palabra, con el poder de Dios», subraya el documento de los obispos nicaragüenses.
Nos podemos preguntar. ¿Cómo poder contribuir a la solución de los acuciantes problemas sociales, políticos, y responder al gran desafío de la pobreza y de la exclusión? ¿Cómo hacerlo en un país que se encuentra en una profunda crisis política, social y económica, en que parece asomarse el inicio de una nueva etapa, con sus correspondientes desafíos para nuestra convivencia democrática? Hay signos de que nuestro ropaje institucional nos queda estrecho y surge la expresión ciudadana pidiendo cambios y reformas profundas. La desigualdad económica, el desempleo y oportunidades parece un mal endémico difícil de corregir, condenando a la exclusión injusta y a la invisibilidad a varios colectivos sociales”, expresa la carta.
Los obispos también hacen un llamado a la conciencia ciudadana en torno a las circunstancias que vive el país y hace énfasis en la necesidad de conservar los valores en la familia.
FUENTE: REDACCIÓN
