Acusa al jefe del Estado de aplanar el terreno para una nueva represión del Gobierno a Catalunya. El Parlament votará el lunes la declaración de Independencia tras la comparecencia del ‘president’
Por Fidel Masreal
Nunca se ha escuchado a un presidente de la Generalitat de la etapa democrática dirigirse como lo ha hecho este miércoles Carles Puigdemont al Rey de España. «Así, no», le ha espetado el jefe del Govern al jefe de Estado, en un mensaje institucional a la misma hora, un día después, que el martes comparecía Felipe VI para cargar también duramente contra las autoridades catalanas por su camino hacia la independencia y el referéndum.
«Con la decisión de ayer [por el martes] usted decepcionó a mucha gente que lo aprecia, que esperaba de usted otro tono y una apelación al diálogo y a la concordia», le ha espetado el ‘president’. A Felipe VI, Puigdemont le ha reprochado sus palabras con varias apreciaciones; la más contundente ha sido la de que «busca aplanar las decisiones que el Gobierno español hace tiempo que estudia para liquidar las aspiraciones de soberanía del pueblo catalán». Esto es, preparar el terreno para una eventual aplicación del artículo 155 de la Constitución -la suspensión de la autonomía- o bien el 116, sobre el estado de excepción o estado de sitio.
Puigdemont ha afeado al Rey que haga suyas las políticas de Rajoy, «que han sido catastróficas en relación a Catalunya»; le reprocha haber ignorado «a los millones de catalanes» que piensan diferente; lamenta que ignorara en su discurso del martes «a los catalanes víctimas de una violencia policial», y le acusa de haber perdido la oportunidad de «dirigirse a todos los ciudadanos a quienes debe la Corona».
Por todo ello, el ‘president’ ha apelado incluso a la Constitución al afirmar que el jefe del Estado ha negligido el papel «moderador» que le otorga la Carta Magna. Y para rematar la rista de críticas, Puigdemont revela que la Corona «no ha tenido interés» en conocer la opinión del Govern en esta crisis.
Puigdemont también ha replicado la tesis del Rey sobre la fractura de la sociedad catalana, afirmando en varias ocasiones en su discurso que con las manifestaciones de protesta por lo sucedido el 1-O, Catalunya ha demostrado ser «un solo pueblo». Y ha agradecido, en castellano, las muestras de solidaridad del resto del Estado.
Críticas aparte, el ‘president’ ha insistido en su apuesta por una mediación, al tiempo que ha lamentado no haber recibido «ningun respuesta política del Estado» a las distintas ofertas existentes para tal mediación.
Al final, Puigdemont ha reiterado la apuesta por declarar la independencia, sin citarlo explícitamente: «Tenemos más cerca que ayer nuestro deseo histórico». Y en este sentido ha dado de nuevo por válido el referéndum («en un océano de dificultades»). «En los próximos días volveremos a mostrar la mejor cara del país cuando las instituciones tengamos que aplicar el resultado del referéndum», ha avanzado. Todo ello, ha insistido en varias ocasiones, de forma pacífica.
