lunes, diciembre 6, 2021
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El peligroso rumbo de los demócratas

El peligroso rumbo de los demócratas

La líder de los demócratas en la Cámara Baja, Nancy Pelosi, quiere que sea la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, quien decida sobre la deuda y no el Congreso

Por Leonardo Morales

Los demócratas, alineados en una coalición con la extrema izquierda liderada por el socialista Bernie Sanders, quieren cambiar leyes de Estados Unidos para cumplir con su agenda partidista y de enorme gasto social.

No solo han propuesto modificar el sistema electoral, Inmigración, la Corte Suprema, el derecho a portar armas, el aborto, la industria del petróleo y la forma de legislar, sino que intentan reformas más profundas a la Constitución del país. Todo para complacer una agenda radical de la izquierda.

El camino de los nuevos demócratas en EEUU se ha tornado muy peligroso para el destino de la Gran Nación, que se fundamenta en valores tradicionales conservadores, identidad nacional, autonomía y respeto a los derechos civiles e individuales.

El control para gastar

Ahora la líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, busca darle el poder a la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, [fiel aliada de Barack Obama y Joe Biden] para que sea ella quien decida sobre el aumento del límite de la deuda pública de Estados Unidos y no como está estipulado en las leyes federales y la Constitución: mediante el voto del Congreso.

El pedido de Pelosi de un proyecto de ley que transfiera la autoridad a la secretaria del Tesoro en lugar de hacerlo una función del Congreso es una medida para permitir que los demócratas gasten más dinero, aseguró a la cadena Newsmax el representante Pat Fallon, Republicano de Texas.

«No tiene mérito eliminar el poder del Congreso sobre una decisión tan importante como esta en un país que tiene una deuda de casi $29 billones. El Congreso cuenta con 535 personas elegidas directamente por el pueblo estadounidense, mientras el secretario del Tesoro es un funcionario designado y no electo», dijo Fallon».

Fallon agregó que la «idea es horrible y es atroz, pero no una sorpresa, porque los demócratas quieren que sea más fácil crear aún más deuda».

La prensa y el poder unilateral

Pelosi, al referirse al techo de la deuda les dijo a los periodistas que ellos «podrían hacer un mejor trabajo» para vender al público la idea del proyecto de ley de gastos de 3.5 billones de dólares. A lo que Fallon respondió: Tales comentarios muestran que no hay duda de que los demócratas ven a los medios de comunicación como su principal aliado y su ala de propaganda.

«Se enojan mucho cuando se les hacen preguntas justas y difíciles, pero francamente las ideas de los demócratas son increíblemente malas, no solo para la economía, sino para el futuro inmediato de Estados Unidos», aseveró el representante texano.

En una extensa entrevista a la cadena Newsmax, Fallon también comentó sobre la senadora Elizabeth Warren, demócrata de Massachusetts, y su declaración en «The View» de ABC esta semana sobre cómo los 50 demócratas obtendrán todo lo que quieren en el proyecto de ley de gastos.

«Es muy revelador que haya dicho 50 cuando son 100 [senadores], pero esa es la forma en que han estado viendo las cosas», puntualizó Fallon. «Los demócratas en todos los niveles de gobierno no han estado hablando ni negociando con los republicanos en absoluto. No están tratando de ser bipartidistas en ninguna medida».

Mientras tanto, hay una inflación galopante, señaló Fallon, por lo que el Congreso debe alejarse del gasto excesivo, a pesar de que se necesitan actualizaciones de infraestructura.

«Los demócratas han utilizado la infraestructura como todo lo que quieren que signifique», agregó. «Es como una lista socialista de deseos».

Las divisiones internas

Agregó que los demócratas carecen de una visión simple. «Los demócratas no están mirando hacia el futuro. No tienen esa visión, y por eso el próximo noviembre tenemos que sobreponernos a sus macabras intenciones para salvar a EEUU».

Quedan algunas semanas para que los demócratas, bajo la influencia directa de los socialistas [el ala radical del Partido], lleguen a una decisión sensata, pero hasta ahora siguen en su controversial posición.

Las fisuras internas del Partido entre extremistas socialistas y los moderados demócratas mantiene en vilo la propuesta de presupuesto del presidente Joe Biden, que supera los 6 billones entre el plan de infraestructura de $1,2 billones y el de gastos sociales por $3,5 billones, y a lo anterior se le agrega un presupuesto de reserva de casi dos billones. Por eso la cifra total es exageradamente grande en un momento crucial para el país, que intenta recuperarse de la recesión causada por la pandemia de COVID-19.

En estos momentos, la inflación se encuentra en los 5,4% cuando la reserva federal vaticinó un 2,5%. El desabastecimiento de materias primas y productos de consumo de primera necesidad es notable en casi todas las grandes cadenas de suministros de EEUU, incluso han comenzado a racionar la compra de artículos por persona como ocurre ahora en Cotsco y Big Lots.

La nube del caos en la administración Biden

Las empresas apenas pueden cubrir la mitad de sus plantillas de trabajo. Hay unos 10 millones de empleos vacantes en todo el país desde hace meses y 3 millones de personas, que perdieron sus puestos de trabajo durante la pandemia, no han salido a buscar empleo nuevamente, gracias a las generosas ayudas federales desde el comienzo del COVID-19.

Parte de esas ayudas aún continúan en más de la mitad de los estados, además del dinero que la administración Biden comenzó a entregar a finales de septiembre por cada hijo, durante un año. Las reiteradas y prolongadas moratorias de desalojo que se extendieron por casi dos años, tres cheques directos de $1.200, $600 y $1.400 junto a otras medidas de respaldo financiero a millones de estadounidenses, fueron reforzadas por Biden con su llegada a la Casa Blanca el 20 de enero.

A partir de la nueva administración y sus políticas sociales, los precios se dispararon en casi todos los renglones de la economía y productos de consumo: gasolina, alimentos, compra y venta de vehículos, viviendas, ropa, materiales de construcción, seguros, etc.

El déficit comercial de EEUU se elevó en septiembre a más de 73,000 millones de dólares, mientras las exportaciones apenas subieron un 0,4%. La producción manufacturera también ha disminuido a niveles de décadas anteriores.

En cuanto al factor externo, el cierre de fábricas en Asia y Europa desaceleró las operaciones portuarias en EEUU, dejando a los buques portacontenedores anclados en el mar y a los compradores y empresas pagando más por los bienes que no llegan durante meses.

El alza de precios también ha superado los incrementos salariales que han hecho las empresas, un gasto adicional para atraer empleados. Los salarios medios por hora aumentaron un 4,6% en septiembre, respecto al año anterior, un incremento saludable, pero no suficiente para contener la inflación.

Una alianza demasiado peligrosa

Los demócratas han hecho una alianza poco favorable con la extrema izquierda. El costo, opinan analistas, es sumamente alto antes de las elecciones legislativas del 2022, donde podrían perder el control de ambas Cámaras. Varias encuestas indican que de ocurrir los comicios el próximo noviembre, los republicanos dominarían con amplio margen el Congreso.

Un estudio reciente de la encuestadora Quinnipiac dio a Biden apenas un 38% de aprobación de su gestión presidencial. Otro indica que los demócratas estarían fuera del poder durante la próxima década. Nueve meses de desatinos han sido los mejores ingredientes para el regreso de los republicanos al poder, incluso no pocos escépticos de la administración Trump consideran que se equivocaron.

Lo que comenzó con la insólita firma de 68 órdenes ejecutivas, ha continuado como el peor y más costoso mandato en la historia de EEUU. Los errores dejaron de serlo para convertirse en estrategias fallidas, con muy pocas posibilidades de un amplio respaldo popular. De no corregir el camino, el Partido Demócrata se encamina hacia su más incierto destino y el grave peligro de enterrar décadas de historia, luchas y éxitos como la nación más poderosa y capaz del planeta.

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